Hoy me he levantado con muchas ganas de afrontar este día. A las 10h he quedado con ellos, los Marios, vamos a ver a Iris, esta tarde compite en el Campeonato de España y está muy fuerte. Lo va a hacer muy bien. He desayunado un poco más fuerte de lo normal, son muchos los kilómetros que tengo por delante. Me visto para la ocasión. ¿Manga larga, o corta? no lo tengo claro. Miro el móvil y parece que a esa hora la temperatura todavía será baja, aunque vaya aumentando a lo largo de la mañana. No sé... Al final me decido por la de manga larga, prefiero sudar, no será mucho y ahora hace frío.
Todo preparado, comida en el bolsillo, el bote con agua, cámara de repuesto, herramienta, y el garmin para registrar el recorrido. Salgo de casa con el móvil bien cargado, es el último recurso por si algo fuera de lo normal ocurriera.
En el punto de encuentro ya está uno de ellos, aparece el padre del otro y más tarde lo hace él. Son las 10:20h cuando comienza la aventura. Tenemos por delante alrededor de seis horas de pedaleo, más de 150km por delante y muchas historias que contarnos y momentos que compartir.
La primera hora es rápida, me entran dudas de si podré conseguirlo, el ritmo es alto aunque voy a rueda. En las subidas decido encontrar mi ritmo y subir más despacio. En la segunda hora, Jesus se da la vuelta, él no tenía intención de llegar hasta Soria, solo ha salido a dar una vuelta corta. Me coloco detrás de los Marios bien a rueda y el camino se hace más cómodo. Después de subidas, bajadas, llanos, Eolo aparece, unas veces viaja con nosotros y en ocasiones contra nosotros, es el momento de colocarse bien detrás y notar lo mínimo su presencia. En el camino hablamos del día a día, sus estudios, sus historias de clase, en la universidad, en el instituto, en el colegio... Nos acercamos al límite entre provincias, ya estamos en Soria. Llevamos la mitad del recorrido. Una sensación agradable me recorre el cuerpo, a Soria he llegado, ahora falta llegar a la ciudad, vamos poco a poco. Aunque eso es un decir, pues la velocidad es elevada para mi.
Un momento crítico fue llegando a las cuatro horas de pedaleo, las piernas están cansadas, la comida que había pensado que sería suficiente se me acaba, el agua también. Es el momento de parar a descansar un poco, coger agua en el pueblo más cercano y tumbarnos al sol. Son ya las vacaciones de Semana Santa, en el pueblo vemos a niños y niñas jugando en el parque en el que nos hemos parado a descansar, alegría para la España Vaciada. Se preguntan entre ellos a que hora tienen que volver a casa a comer. Recuerdos de infancia, cuando saliamos a jugar por el pueblo y se nos olvidaba volver a comer... Tras unos quince minutos de descanso retomamos el asfalto. Ahora el viento es mayor, mis escuderos me cubren bien, pero a ratos me descuelgo. Estos chicos están muy fuertes, o yo muy floja. Los kilómetros pasan, me pongo como objetivo llegar a Almazan y esperar allí a Ricardo, que llegará con la furgoneta en un rato, así ellos podrán llegar a tiempo sin esperarme. Han pasado casi cinco horas desde que salimos, no rodamos, volamos, Eolo está de nuestro lado y da gusto pedalear así. En menos de lo que pensaba hemos llegado a Almazán, objetivo cumplido, 127km, pero hablo con Ricardo y acaba de salir, aun tardará un rato en llegar, los Marios me animan, vamos, solo quedan 39km. Decido seguir, pero no veo claro acabarlos. Ahora el asfalto es peor, la carretera es muy estrecha y pequeña, pero ganamos en paisajes, vamos a la orilla del Duero. Subimos, bajamos, curvas y más curvas, pueblos de la España profunda... Estoy agotada, cada repecho se me hace un puerto, Mario me empuja a ratos para animarme, pero me siento feliz, estoy haciendo realidad mi sueño. Ya he pasado mi record hace tiempo y con una velocidad que será dificil de repetir. Suena el teléfono, vamos por el km 154, Ricardo nos espera en la autovía, le pido que venga a buscarme, ya no puedo más y en cuanto veo la furgoneta a lo lejos, paro echo el pié a tierra y me bajo de la bici. En total 156, 6km. Soria está a tan solo 8km, Mario me anima a seguir, venga, que ya no queda nada, por solo 8 putos km no lo vas a hacer? A mi edad, la razón puede al corazón y veo que es lo más razonable. Ya en el coche reflexiono, ha sido lo más sensato, con veinte años me habría arrepentido de no llegar o directamente habría llegado en que condiciones, pero ahora lo tengo claro, soy feliz, lloro de cansancio, pero también de alegría. Un rato más tarde volvemos a encontrarnos, nos abrazamos y les doy las gracias. Estamos felices por el logro conseguido. Sin ellos no podría haberlo hecho y me siento orgullosa por ello y por ellos. Nos une una fuerte amistad, fueron mis "alumnos" hace unos años y ahora son mis amigos. Al empezar la ruta les recordé cuando en cierta ocasión hicimos un viaje en bici en el que tuvimos alguna situación límite, de muchos kilómetros, cansancio, hambre... y cuidé de ellos. Quizás hoy sea al revés, les dije. No iba desencaminada.
Ahora toca ver a Iris, está nerviosa en la salida, salta, estira, mira el garmin. Todo correcto solo hay que esperar que suene la señal. A correr!!! la vemos pasar por varios puntos, tanto corriendo como en la bici, mantiene posiciones, su ritmo es bueno, cuando la vemos la gritamos palabras de ánimo y ella acelera el paso, ya tiene la meta cerca. Lo ha conseguido. Ha hecho una gran carrera, según lo esperado, al terminar el día en el grupo de whatsapp entra un mensaje suyo, se siente agradecida y feliz por la prueba y sobretodo porque hayamos ido a verla. Camino Soria.
DOSPORDOS no sabe que ropa ponerse, sus amigos le esperan para la fiesta. Cuando al fin se decide a salir con "su traje" y llega con ellos se da cuenta de que se ha equivocado. Le da mucha vergüenza no vestir como los demás y se va corriendo.
NOSTALGIA DE BICI.
Por los días pasados, por los que vendrán.
Verde y azul sobre blanco ruedan
por el negro asfalto.
Campos de Castilla, verdean.
¡¡¡Es primavera!!!